Tienes la mano rota
sobre el papel.
Tu fuente seca, abierta
tu raíz de hueso
agotada en el baile
absurdo de tu vida.
¿De qué ha servido
cada uno de tus gestos?
Gato de arena,
hambre nocturna,
ojo de nieve.
Todo lo que has hecho,
las obras que han
roto tu mano, secado
tu carne, serán
creadas en El Segundo.
Todo lo que sacrificaste,
los óvulos muertos
en los rincones de tu cráneo
para parir otras obras
será creado
en El Segundo.
Todas las vidas
que habrías deseado
tener para llenar
el mundo de tu aliento,
serán vividas
en El Segundo.
Tú, relegado
una mano rota,
a una raíz de hueso,
a una inteligencia vana,
lenta e ineficiente.
Túmbate y mira el cielo,
¿qué sabrán las nubes,
las aves, las esporas
que buscan una grieta en la roca?
Regresa a tu cuerpo,
al pensamiento de la carne.
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