Dicen que en el lenguaje de los peces no hay palabras prisa destino angustia rencor ni traición que ensucien sus escamas con amarga sangre seca. Dicen que los peces cantan una infinita canción con raíces de agua, con melodías de espuma y nunca es ninguna igual a la anterior. (¡No seas tan ciego! no es cuestión de memoria de pez que los peces no se repitan. Fluye y entiende: ninguna canción es dos veces la misma). Dicen que los peces no pierden el tiempo en penas de amores ni en hambres grises de los insaciables. Que no guardan cariño por sus padres o hijos ni ansían amigos. Sólo cuando el Sol se agacha y besa el agua; sólo cuando la Luna rompe el cristal de los sueños bailan y ríen los peces. Dicen que los peces no terminan de creerse al morir que la vida termine y caiga sin estruendo por las blancas cascadas de la nada. Que no hay apoteósica revelación al final del brillo de sus ojos carentes de profec...
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