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Mostrando entradas de febrero, 2023

Poema del Yo

  Yo: prodigio de millones   de células.  Tambor constante  de sangre  olorosa en corredores tejidos por arañas que enhebraron el mundo  hace millones de años sin palabras. Yo: arquitectura  de moléculas, inconcluso vals de aire, promesa de flor de polvo. Árbol de sabia eléctrica, aprendiz de las canciones que enseñan el equilibrio entre quien huye y quien se queda. Yo: en mí llevo la herencia repetida y transmutada, carne tras carne. Fui dos, y no fui nada, antes de llevarme las manos a los ojos  y decir -  Yo Yo Yo -   yo amo estos árboles, el río, los caballos, las aves  y a ese hombre. Yo: me fallan a veces los pulmones. Tantas veces he ignorando el cascabel de los pequeños seres que a mis pies crecen, seres que a mis pies  mueren. Y no logro entender esos secretos que otros desmenuzan como niños indolentes comiendo una naranja. Yo: ¿qué será de este universo de carne y pensamiento encerrado, como un ave en los ...

LA DANZA DE LA LIBÉLULA

  Mira la danza   de la libélula, frágil espada zurciendo el agua. Mira su danza surcando espejos rompiendo el sueño de la naranja. Pero, responde, ¿por qué danza tan pequeñita, sin miedo al agua? ¿Qué va a pasarle si al sacudirse el río moja su frágil ala? ¡Pues por amor! que es la razón que da comienzo a toda danza. Para que el mundo cuente una historia a los planetas  llenos de nada.  Pero, responde, ¿si a la libélula le engaña el aire, la tira al agua? ¿Y si las ondas, como la hierba, crecen y comen sobre su danza? Entonces lloran  los avellanos que prefirieron la raíz a alas.  Entonces viene  llena la noche de aquellos muertos en plena danza. Pero, responde, ¿para qué sirve arriesgarse al azar del agua? ¿Acaso vale el amor más que un cuerpo lleno de vida larga? ¡A quién preguntas! Yo que no bailo, yo que no arriesgo y estoy sentada. Si un día encuentro el amor, mira a ver si huyo o reto al agua. ··· Mira la danza de la libélula  frágil espada...

GENERACIÓN

  Para Paula y Galán,  dos de los muchos "niños"  sin dinero para reír en la feria. Nunca volveremos a ser del día de casi juventud, de casi estío, con los ojos de un niño que no tiene dinero para reír en la feria.  Tres relatos de amor, de soledad, atrapados entre el mar y el asfalto,  hijos del progreso, los herederos de un dragón con las alas arrancadas, triste reliquia a la que el fuego abrasa. Arañábamos el sol de los muros, nos esperaba, tras ellos, la playa. Nos arrasaban con su canto el pecho las olas rotas de la juventud. Día en que fuimos libres de las manos que robaron el vástago de estrellas, que nos mostraron el agua y nos dieron arena en cántaros y vasos blancos. Dijeron: "Sois el fruto de la sed, vuestros padres bebieron vuestra parte. La carne que os separa de la nada, la sangre que os amamanta y os florece, fueron hechos para saldar la deuda". Pero aquel día, el que no va a volver, la rabia de los gatos escarbaba agujeros negros en la garganta. ...