Para que yo pudiera amarte alguien tuvo que plantar un cerezo en la tapia de tu casa y Garibaldi pelear en Montevideo. Historia de un amor, Cristina Peri Rosi Para que tú me mires han corrido sobre la arena los sueños de civilizaciones que enterraron a dioses más hermosos que el alba en anónimas fosas de lodo. Pero tú te has enamorado del llanto, y no me miras. Para que tú me escuches alzaron el pensamiento al cielo ristras de animales desencantados del tacto, esclavos de la conciencia, anclas en el vacío. Pero tú haces grandes los ecos, y no me escuchas. Para que tú me toques los dientes arrancaron las entrañas de las rocas, y los sabios aceptaron la severa enseñanza de espina en la rosa. Pero tú estás aterrado por el dolor, y no me tocas. Para que tú me pruebes prohibieron en los campos los números, avergonzados por el genocidio de flores destinadas a desnudeces vacías. Pero a ti no te enternecen los pétalos, y no me tocas. ··· Para que yo te mire engulleron las venas dos ...
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