Amo a la gente que hace las cosas con simpleza: como eres una persona, te dicen hola cuando vuestras miradas se cruzan. Si ven a un perro, lo acarician y sonríen cuando trata de lamerles la cara y les golpea el pecho. A los niños les hacen guiños y muecas raras, o les dan el churrusco del pan en la cola del supermercado. Salen a regar las plantas y miran a la calle francamente mientras hablan a las orquídeas y animan a un romero, que parece decidido a morirse. Beben, se emborrachan y dicen estupideces a gritos, y ríen como han de reírse los borrachos: intuyendo una debacle matutina y echando sangre fresca por la boca. Comparten su comida, su tabaco, su coche, su casa y su tiempo y jamás hacen cuentas exactas ni te miran a los ojos para decirte: "Me debes 1, 50€". Luego se burlan de la anemia de sus carteras y se preguntan el destino de la vida mientras las ciudades tratan de engullir su libertad de ser carne. Aquellos, en fin, que dicen amor cuando es...
Sic itur ad astra! El poemario "Ave, Barcelona", ya está disponible en: https://editorialmasmadera.com/product/ave-barcelona/