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Mostrando entradas de mayo, 2021

¡Lenguajes! ¡Lenguajes!

Cuando camine mi vida hasta el umbral de los silencios aún habrá misterios.  Hay lenguajes ocultos en las estancias del pensamiento de todas las criaturas.  Lenguajes del cielo, de su eterna tentación de hacerse gato para dejarse acariciar ronroneando abrazado al sol. Lenguajes de las montañas que se agrandan y encogen  al ritmo de la respiración de la distancia que corre sobre el mar, con su lenguaje  de principios y finales.  Lenguajes de la soledad, la que duele como una  astilla en la garganta; la que canta para sí misma en la caída de los árboles.  Leguajes del amor que une a las criaturas en una gran familia  donde se engendran los lenguajes  del odio y del desprecio.  Lenguajes de la libertad de quienes siguen al viento y de quienes se entregan regando día a día las raíces. ¡Lenguajes, lenguajes sin palabras, sin la vanidosa anatomía de laringes y altos paladares! Tejiendo el tapiz  de la realidad más grande.  Y nosotros...

En el centro de la carne

Mira: Este amor musgoso que no he logrado traer del centro de la carne.  Pensaba en ti cuando el mundo era la flor amarilla de las guitarras al cantar. En ti, en un desierto inmenso poblado por aquellos que viven para el hambre.  Pero mira: Este amor musgoso que no he logrado traer del centro de la carne.  ¡Qué venga el fuego entonces, fuego, fuego,  fuego a besar la frente aterciopelada de quienes han enterrado a sus muertos y saludan, abrazan y bailan mostrando su oleosa carne impoluta de dolor. ¡Que venga el fuego entonces! Fuego, fuego, fuego, a calmar la sed en las gargantas de los hijos del oro  los que doblegan los ojos de quienes arrancan las flores bajo el himno del amor,  los que hacen hablar a quienes quieren enjaular en su pecho  una constelación de profecías inútiles.  ¡Que venga el fuego entonces! Fuego, fuego, fuego  a los amores que han esculpido su leyenda sobre la carne. Pero mira: Este amor musgoso que no he logrado traer d...