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Mostrando entradas de julio, 2021

La promesa del fuego

¿Recuerdas la promesa  que hicimos de diseccionar el fuego? Fotografiar el fuego, pintar el fuego, escribir el fuego.  Mostraríamos su grandeza de animal domesticado, un gato curvándose en nuestra palma.  Nos pagarían por el fuego, nos alabarían y besarían los umbrales de nuestro genio. Dime, ¿ya recuerdas? Pero el fuego quedó libre y vivo bajo el suelo mientras la cerveza nos descerrajaba el hígado, y los carretes aún siguen durmiendo su sueño oscuro, y las cerdas de los pinceles se quiebran en llantos secos, y las hojas se han llenado de una historia diferente.  Y el fuego sigue vivo, animal, fénix quizá, guardián de nuestra fantasía. 

Mi paz

 ¡Mírame! ¿No tengo paz entre las manos? ¿No me resuenan lanas de oveja en las pupilas? ¿No es yerba en verano mi beso? Mi paz camina sobre los llantos de otros, sobre tierras secas y mares en llamas. Mi paz ignora la rabia de otros, que gritan como hembras en un constante parto de espinas.  ¡Mírame! ¿No tengo derecho a esta paz por herencia? ¿No puedo tañir una cuerda como si esta fuese la voz de la tierra? ¿No puedo tener un hijo sin ser madre y verdugo? Mi paz en un gato de Schrödinger entre el derecho y el privilegio.  Mi paz, forjada en las fraguas de mi pensamiento, no es mía y temo el día en que vengan a arrancármela de las entrañas.