He perdido la esperanza... Sin tragedias, ni lágrimas. No era una esperanza de esas que hayan de ser lloradas, o que dejen abismos por ausencia. Era más bien una esperanza que no sabes muy bien qué hacía ahí. Que estaba y tú la dejabas estar, y mirando de vez en cuando a esos ojitos azabache de fénix recién nacido le preguntabas, esperanzado (pero de otra esperanza aún más patafísica) "¿Por qué esperas?", y ella vibraba nerviosa y asustada, sonrojada de haber sido descubierta en su reposo, y miraba hacia otro lado, se rompía en infinitos fractales de colores y "por qué" y "para qué" y "podría ser" y "tal vez", y te dejaba un poco desorientado, ahí dentro de ti mismo, tratando de comprenderte a ti y a la esperanza, o tal vez a la esperanza y luego, porque ella, a ti. Pero la cosa es que la he perdido. O se ha ido, cansada de esperar. Pero no, ella no era del tipo de esperanzas que te abandonan cuando más las necesitas, de esas esp...
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