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Mostrando entradas de diciembre, 2021

La esperanza (perdida)

  He perdido la esperanza... Sin tragedias, ni lágrimas. No era una esperanza de esas que hayan de ser lloradas, o que dejen abismos por ausencia. Era más bien una esperanza que no sabes muy bien qué hacía ahí. Que estaba y tú la dejabas estar, y mirando de vez en cuando a esos ojitos azabache de fénix recién nacido le preguntabas, esperanzado (pero de otra esperanza aún más patafísica) "¿Por qué esperas?", y ella vibraba nerviosa y asustada, sonrojada de haber sido descubierta en su reposo, y miraba hacia otro lado, se rompía en infinitos fractales de colores y "por qué" y "para qué" y "podría ser" y "tal vez", y te dejaba un poco desorientado, ahí dentro de ti mismo, tratando de comprenderte a ti y a la esperanza, o tal vez a la esperanza y luego, porque ella, a ti.  Pero la cosa es que la he perdido. O se ha ido, cansada de esperar. Pero no, ella no era del tipo de esperanzas que te abandonan cuando más las necesitas, de esas esp...

La rosa sin espinas

Un collar de estrellas para tu cuello ¡canta más! Mi amante se ha ido y yo sólo he derramado una lágrima al atravesar la noche. Mi profecía a vuelto a cumplirse ¿qué me importa? también profeticé la llegada de la rosa sin espinas.  Un collar de estrellas para tu cuello ¡tu garganta se ha puesto oscura! Mi amante se ha ido de nuevo y yo no puedo sorprenderme ni aprender de lo que se ha repetido ya un millón de veces. ¡Sólo una lágrima! no es suficiente para regar la rosa sin espinas. 

Últimos días de verano

  Tú ya sabes:   la luna calla la gente atrona.   Vasos de rakjia y Pelinkovac. Un perro durmiendo y una estrella fugaz rasgando el cielo.  Faltan dos días para el otoño y tengo tanto sueño como las hojas al cumplir su jornada.  Tú ya sabes: lo has visto todo, se ha repetido todo. Se que podrías decirme el día  de mi muerte pero callas, como callas el nombre de mi amante, los ojos de mi hijo.  Tú ya sabes: pero tienes hilos de oro en los labios,  crees que son tu riqueza, por eso callas.  ¿De qué te sirve toda tu sabiduría?