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Mostrando entradas de junio, 2021

Tengo que preparar la cena y beber vino

No me interesa lo que me vende, mire, tengo el mar empollando en mi ventana las olas, el sol al Este y al Oeste y todas las noches recitales de fantasmas frente a la puerta de casa. ¿Anillos? ya tengo uno por cada dedo - de los pies, también -. ¿Collares? Ya me pusieron al cuello mis ancestros su herencia de cadenas. ¿Belleza? La gente más bella que he visto lo es por su risa, por su voz a campanadas. Eso usted no lo vende (se pudre si lo intentan almacenar) ¡Ya, váyase, dice que viene a venderme pero me roba el tiempo anunciando lo que no deseo! “Paciencia” ¡me dice “que aún queda lo mejor, la oferta irresistible, lo que nadie rechaza: ¡Dinero!” ¡Qué cosa! ¿qué me pedirá a cambio de ese conjuro que compra el mundo con promesas, y nuca calma el hambre, y entrega al hambre hambre. “Con la vida, por supuesto” me dice, “poca cosa, inversión de poca monta, unos años, nada más, que eso lo tiene todo el mundo” - en letra pequeña se lee: los años de algunos humanos valen más que los de otros....

Un cuento de luz

El aire era asfixiante, húmedo y salado, palpitaba como un gigantesco caballo de carreras cubierto de sudor y vapor. Era julio y cientos de luces se hundían como joyas en las susurrantes aguas de la bahía de Zaklopatica. No se trataba de las estrellas, sino de las luces humanas, de su orgullo eléctrico. Las casas iluminadas formaban un bordado alrededor de la costa mientras, sobre el agua, botes repletos de lámparas colgando como monstruosas luciérnagas se balanceaban al ritmo de la gente que bailaba sobre sus cubiertas. La música resonaba, las melodías se mezclaban entre sí formando una trenza de lenguas y pulsos; algunas lentas como tortugas, otras rápidas como avispas. Todas cálidas como el verano.  Aquella no era más que otra noche en la bahía. Las casas alquiladas por turistas, los barcos llenos de turistas, los konobars donde las parrillas gorjeaban y la carne y el pescado exhalaban el sensual humo que invocaba a los turistas. La bahía era su reino, tan sólo unas pocas casa...