No me interesa lo que me vende, mire, tengo el mar empollando en mi ventana las olas, el sol al Este y al Oeste y todas las noches recitales de fantasmas frente a la puerta de casa. ¿Anillos? ya tengo uno por cada dedo - de los pies, también -. ¿Collares? Ya me pusieron al cuello mis ancestros su herencia de cadenas. ¿Belleza? La gente más bella que he visto lo es por su risa, por su voz a campanadas. Eso usted no lo vende (se pudre si lo intentan almacenar) ¡Ya, váyase, dice que viene a venderme pero me roba el tiempo anunciando lo que no deseo! “Paciencia” ¡me dice “que aún queda lo mejor, la oferta irresistible, lo que nadie rechaza: ¡Dinero!” ¡Qué cosa! ¿qué me pedirá a cambio de ese conjuro que compra el mundo con promesas, y nuca calma el hambre, y entrega al hambre hambre. “Con la vida, por supuesto” me dice, “poca cosa, inversión de poca monta, unos años, nada más, que eso lo tiene todo el mundo” - en letra pequeña se lee: los años de algunos humanos valen más que los de otros....
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