Aquí no hay sitio... para vosotros. Dicen, sentados sobre la tierra abierta y la voraz tortuga bebiendo de sus ojos. Los desheredados, con la carne abierta, bebemos del escaso cielo. "¡Todo lo que fue nuestro!" Se abre una flor. "Todo lo que fue de todos". La abeja pervive, no llora, pica y muere, no conoce ni amor ni tristeza, su sacrificio es de hielo y sombra. "¡Nosotros hemos llorado, los desheredados! ¡Nos han abrasado la lengua con miel quemada! ¡Y ahora nos echan los voraces los insaciables los hambrientos frente a un barranco!" "Vayámonos" Dice uno. "Sin nosotros, ¿qué harán?" "Devorar más" Clama otra. "Quedémonos, los desheredados tenemos orgullo" "¿Quédarse para morir? "Marcharse es también morir. Muramos al menos con la flor en el pecho."
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