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Mostrando entradas de junio, 2020

Ama, ama y ensancha el alma

Lo confieso:anoche hice de todo con tu nombre. Soñé que mi madre venía a buscarme con la manos rebosantes de piedras calizas, y me desperté de repente, gimiendo tu nombre, como quien convoca a los espíritus que protejen los hogares. Ya que le había hecho venir a la oscuridad de mi cuarto, le invité a quedarse, por ver qué pasaba. Primero, lo repetí muchas veces, capturando con las manos mi aliento, probándolo, pensando que quizás supiera un poquito a tud labios; oliéndolo, ig ual que a escondidas huelo el aire de nicotina que dejas a tu paso; tragándolo, para que echase raíces de música en mis venas. Después probé a decirlo de todas las maneras posibles, bajo todos los acentos y alientos conocidos. Lo dije despacio, como quien aprende a hablar y no confía en sus propias palabras. Deprisa, como quien ha vivido lo suficiente y no le importan ni las maneras ni los detalles. Tenía que practicarlo muchas veces, no fuese a encontrarme el miedo y no saber llamarte; la alegría y dejarte a un l...

Pero tú eres tú

Para amarte quise que fueras como quiero que sean las cosas, verdes, amarillas, llenas de pobres palomitas cojas. Pero tú eres tú, tu mismo, otra cosa lejana, incomprensible, como el carbón que se entierra y muy hondo, muy hondo guarda un diamante que no quiere ser anillo ni collar ni pendientes adornando carnes superfluas. Tú eres como un viento para la nada, como un atardecer de agosto que desconcierta en pleno invierno. Y yo no sé cómo quieres que sean las cosas que quieres. Si acaso deseas plegar el mundo a tu antojo o estás ahí sin más, caminando hacia la nada indiferente al humo que te abrasa los pulmones.

La golondrina de hierro

Why did they make birds so delicate and fine as those sea swallows when the ocean can be so cruel?   The old man and the sea, Ernest Hemingway Un destello azul en el centro del hambre. Como el sonido concreto en el paroxismo del eco. Como el huracán, al fin, para la golondrina de hierro que desprecia la monarquía de los mares. Llegaste a la vida porque alguien alimentó al viento con la sangre de sus manos. Jamás temas el juicio de los errores futuros. Todo impuesto será pagado por la risa. Toda tortura se sufrirá cantando y bailando. Barniza tus ojos con el desdén por los tiranos que ensalzan las buenas costumbres. Todos los labios tienen el gusto del azufre y a las heridas abiertas por tu navaja nada les debes. Y a las heridas que abrirán en ti navajas nada les llores. Porque eres grande como el infame incendio hambriento joven fuerte y fugaz que consume un bosque milenario.

Porque morir es vivir aún más grande

Quién sabrá quién cantará por qué ríen los niños y por qué aman los amantes si ambos engendran la muerte. Quién sabrá quién cantará por qué vivir es morir y morir es vivir aún más grande. Quién sabrá quién cantará por qué aún llora quien vió al final del camino la flor más hermosa pero una estrellita no le quiso besar. Quién sabrá quién cantará por qué calla lo que de más profundo hay en el alma y la hoguera la enciende las sombras que quieren bailar. Yo sé lo que canto porque tiene luna la noche y risa mis amigos y vida mis padres. Porque tengo llenitas las venas de sangre.