Para amarte quise que fueras
como quiero que sean las cosas,
verdes, amarillas, llenas
de pobres palomitas cojas.
Pero tú eres tú,
tu mismo, otra cosa
lejana, incomprensible,
como el carbón que se entierra
y muy hondo, muy hondo
guarda un diamante
que no quiere ser anillo
ni collar ni pendientes
adornando carnes superfluas.
Tú eres
como un viento para la nada,
como un atardecer de agosto
que desconcierta en pleno invierno.
Y yo no sé cómo quieres
que sean las cosas que quieres.
Si acaso deseas
plegar el mundo a tu antojo
o estás ahí sin más,
caminando hacia la nada
indiferente al humo
que te abrasa los pulmones.
como quiero que sean las cosas,
verdes, amarillas, llenas
de pobres palomitas cojas.
Pero tú eres tú,
tu mismo, otra cosa
lejana, incomprensible,
como el carbón que se entierra
y muy hondo, muy hondo
guarda un diamante
que no quiere ser anillo
ni collar ni pendientes
adornando carnes superfluas.
Tú eres
como un viento para la nada,
como un atardecer de agosto
que desconcierta en pleno invierno.
Y yo no sé cómo quieres
que sean las cosas que quieres.
Si acaso deseas
plegar el mundo a tu antojo
o estás ahí sin más,
caminando hacia la nada
indiferente al humo
que te abrasa los pulmones.
Comentarios
Publicar un comentario