¡Mírame!
¿No tengo paz entre las manos?
¿No me resuenan lanas de oveja en las pupilas?
¿No es yerba en verano mi beso?
¿No tengo paz entre las manos?
¿No me resuenan lanas de oveja en las pupilas?
¿No es yerba en verano mi beso?
Mi paz camina sobre los llantos de otros,
sobre tierras secas y mares en llamas.
Mi paz ignora la rabia de otros,
que gritan como hembras en un constante parto de espinas.
¡Mírame!
¿No tengo derecho a esta paz por herencia?
¿No puedo tañir una cuerda como si esta fuese la voz de la tierra?
¿No puedo tener un hijo sin ser madre y verdugo?
Mi paz en un gato de Schrödinger
entre el derecho y el privilegio.
Mi paz, forjada en las fraguas de mi pensamiento, no es mía
y temo el día en que vengan a arrancármela de las entrañas.
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