Mira la danza
de la libélula,
frágil espada
zurciendo el agua.
Mira su danza
surcando espejos
rompiendo el sueño
de la naranja.
Pero, responde,
¿por qué danza
tan pequeñita,
sin miedo al agua?
¿Qué va a pasarle
si al sacudirse
el río moja
su frágil ala?
¡Pues por amor!
que es la razón
que da comienzo
a toda danza.
Para que el mundo
cuente una historia
a los planetas
llenos de nada.
Pero, responde,
¿si a la libélula
le engaña el aire,
la tira al agua?
¿Y si las ondas,
como la hierba,
crecen y comen
sobre su danza?
Entonces lloran
los avellanos
que prefirieron
la raíz a alas.
Entonces viene
llena la noche
de aquellos muertos
en plena danza.
Pero, responde,
¿para qué sirve
arriesgarse al
azar del agua?
¿Acaso vale
el amor más
que un cuerpo lleno
de vida larga?
¡A quién preguntas!
Yo que no bailo,
yo que no arriesgo
y estoy sentada.
Si un día encuentro
el amor, mira
a ver si huyo
o reto al agua.
···
Mira la danza
de la libélula
frágil espada
zurciendo el agua.
Mira su danza,
surcando espejo,
rompiendo el sueño
de la naranja.

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