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Pareja de extraños

    Ahora que os queréis y vuestra imagen se propaga como una chispa entre cristales, ¡ahora! hundíos las manos en los vientres y buscaos y palpaos y maravillaos de toda la ternura que os llena haciendo agradable el tacto de las vísceras. Guardadlo en la memoria como un tesoro, daos cuenta de que sois felices, no dejéis que algún futuro amargo pervierta esa certeza. 

    Ahora que os queréis, ¡quereos más! ¡Quereos tanto que la gente al veros diga “Ahí va una de las razones por las que la vida es hermosa”! Arrancad sonrisas con vuestras sonrisas, y ganas de amar con vuestro amor, y deseo con vuestro deseo. 

    Ahora que os queréis sed como los cuervos, que juegan e inventan lenguajes secretos entre ellos porque pueden. Como los gatos, henchidos de cariño y crueldad superficial porque pueden. Como las polillas que comprenden que la fuente del amor es la misma que la de la muerte, porque pueden. Sedlo todo, porque la naturaleza nos ha mostrado que todo puede. 

    Ahora que os queréis y en todas partes anunciáis vuestros nombres como un conjuro, ¡ahora! quereos ahora sin pensar en lo que fue, en lo que será. Renegad de la experiencia que os enseñó a pronosticar el final de las historias. Vivid como dos idiotas que descubren la carne ajena por primera vez. Al fin y al cabo, ¿qué importa lo que os ocurrió junto a los otros? Ahora que os queréis, ¡quereos más!


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