Hoy ha llegado la primavera.
La han declarado a pulso de poesía.
Pero yo os digo:
la primavera llegó hace tres días.
La olí en el aire, me vestí
de rojo, me calcé blancos zapatos,
y al reunirme con mi amante, él declaró
que no me deseaba. Mi amante cantó
en el ágora una oda a la amistad
donde los cuerpos no comparten
el dolor inmenso de ser carne.
¡La primavera más triste, llegó
hace tres días, cuando
los petirrojos cantaban, y mi cuerpo
cantaba y yo llamaba amor
al amor, y hambre al hambre!
En el crepúsculo salieron, en vals
los murciélagos de su meditar,
y bajo ellos mi amante anunció
que eran demasiado hondos sus secretos,
demasiado joven mi vida
para transitar juntos el camino.
¡Qué debacle de primavera, hace
tres días, besando el aire,
encabritando la carne, separando
a dos amantes!
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