Poema recitado en la final del Nacional de Poetry Slam del año 2022
¿Por qué te has consagrado
a ser de ausencia y espera?
Has dejado a los siglos
pacerte en la piel;
aunque él llegue,
llegará tarde.
¿Quién te devolverá el tiempo
en que tus huesos se agrietaron,
en que te arrancaste los músculos
por callar su grito "¡CORRE!",
en que para todos fuiste: "Pobre,
¿a quién con esa lealtad
de perra aguarda"?
¿Para qué has despreciado
toda la grandeza de tu vida,
esa irrepetible chispa
que Unamuno hizo brillar
entre dos negruras?
Aunque al llegar él
te bese los labios,
habrá llegado tarde.
¿Qué sabrá él de tus sacrificios,
del desfile de amantes
frente a tu pecho de piedra,
de las sangres y carnes
que rechazaste a pesar
de tu sed y de tu hambre?
¿Crees que él vendrá para darte
las palabras extranjeras que nunca
te llenaron la boca?
¿Crees que él compartirá
contigo la agridulce tortura
de dejar pedacitos de corazón
de patria en patria?
¿Quién te convenció,
dime, quién te dijo
que sin alguien tú siempre
serías nadie?
¿Y quién soy yo para decirte:
"Escucha... Te has equivocado en todo".
Aunque al llegar él te ofrezca
dos monedas de plata prometiendo
que pagaréis juntos a Caronte,
habrá llegado tarde,
¿Qué historia común tendréis
para compartir el último viaje?
¿Qué os diréis? Tú:
"Yo vi relojes de oro
deshacerse en mis manos.
Vi a la gente pasar
royéndome el costado
con olores de mar,
de campo y desierto.
¡Pero no les seguí!
Porque tú podrías haber llegado
en cualquier momento".
Y él: "Yo desgajé los mapas
como maduras naranjas.
Ví tanto y tanto a prendí
junto a amigos, amantes y bailes.
Cuando tuve la carne cansada
regresé aquí tranquilo.
¡Qué prisa tiene quien sabe
que su perra le espera!"
¡Pero quién vino a perder su tiempo
con otro final repugnante,
esclavos del falso credo en el que sólo
las historias tristes son verdaderas
y el resto utopía de niños!
Pues ahora da comienzo
la Utopía de la Enamorada:
La Enamorada rasgó sus vestidos,
la Enamorada rompió los espejos,
la Enamorada quemó su prisión.
Vio arder el balcón
por el que él nunca llegaba.
Desnuda entre llamas
se vistió el cuerpo a navaja,
y se fue por el mundo a comerlo
come una madura naranja.
Aprendió las palabras
y supo de torturas y patrias
y fue historia en las danzas.
Y cuando fue su carne
la que estuvo cansada,
siguió el curso del agua:
después de una vida grande
una muerte oceánica.
Muy vieja muy vieja,
muy sabia muy sabia,
muy libre, ¡muy libre!
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