Los cuatro Patriarcas
están reunidos a mi vera.
Con su voz de dueños
del mundo ponen
cadenas sobre la música.
están reunidos a mi vera.
Con su voz de dueños
del mundo ponen
cadenas sobre la música.
Los cuatro Patriarcas
hablan y se ríen
de los hijos ilegítimos,
de los los libros que no deben
ser leídos, de los autores
que entregarán a la nada.
Los cuatro Patriarcas
saben que la ciudad es suya
y a su paso besará la piedra
con su frente la piedra.
En todo lugar sus voces
valdrán más que cualquier
otro lenguaje de humanos y cosas.
Los cuatro Patriarcas
pacen aire y se les ponen
los ojos como un cristal opaco.
Por ellos han sido escritos
todos los libros de las leyes.
Nunca pronuncian el nombre
de sus mujeres, y de nada
se arrepienten pues son ellos
quienes han de perdonarlo todo.
Los cuatro Patriarcas.
Escribo al pensar en su ocaso.
¡Llegue el día de la extinción
de su progenie bautizada!
Vayan a vomitar
sobre su tumba sus bastardos,
y a bailar desnudas
y ensangrentadas las madres
de los bastardos.
Que cumpla el olvido su oficio.
Que sea libre la piedra,
que ninguna mano la obligue
a vestir para siempre
los nombres de
los cuatro Patriarcas.
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