Entones era amor.
No lo digo yo
- ¿qué pueden estas manos
mentir lo que no sienten? -.
Pero he vuelto a tocar
con estas manos las palabras
que fueron llanto, poema o
un jugo amargo de limones
repitiendo el error
de esa esperanza, camino
con su pelaje de corza,
con sus ojos de polilla
¡tan alegre! camino
del cuchillo donde
ha de entregarse para
saciae una boca sin hambre.
(¿Tú también te preguntas cuántas veces puede revivirse la esperanza para cometer el mismo error?)
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