Todo tiene un tiempo:
encontrarnos y besarnos las manos.
Decirnos adiós y besarnos las olas.
Mirar atrás y arrepentirse;
mirar al frente como la luna creciente.
También hay un final
al final de los finales y comienzos,
un umbral desconocido,
un nuevo árbol del conocimiento
sin triste dioses emasculados
guardando un paraíso yermo.
Todo es un caminar a ciegas,
creyendo que ver es mirar
lo que el sol esculpe y la noche niega.
Caer, como esperando ese escalón
que siempre se tragan las tinieblas.
Caer,
y ya está,
eso es todo.
Todo tiene un tiempo:
encontrarnos y besarnos las manos.

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