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Noche en el Olivar

Criaturas enormes.
El corazón nunca dolió tanto como cuando
el niño se sumergió en los juegos
del gigante y no encontró
el hilo dorado hacia el vientre.

Criaturas que ríen.
El hígado nunca dolió tanto como cuando
la única realidad de la felicidad
fue fingir que los caminos
conducían al sentido de las cosas.

Criaturas que aman.
Las articulaciones nunca dolieron tanto como cuando
el único antídoto era bailar
y ya ni el antídoto ocultaba
la antigua fecha de la desilusión.

*****

No voy a articular las palabras de tu grito. Voy a escribir: él grita, yo bailo y extiendo billetes negros. La música es lo suficientemente eléctrica. La muerte es la misma y, por eso, igualo nuestros dolores. Se me ponen ojos de ámbar y te sonrío a sangre. Tu sermón es un ave, no sé si de cielo o de asfalto, y yo tengo cieno entre las uñas por rebuscar las raíces de la moral de nuestros actos.

*****

No duele pájaro,
no duele.
Mi meñique se ha independizado,
ondea banderolas de sangre,
y dice que quiere continuar
en el mismo caudal de música
que derramó mi cuerpo.

No duele, pájaro,
no duele.
No he parido y me retuerzo
sintiendo el vacío de la entraña.
Imagino que mi amante
toca la guitarra y fuma.

No duele, pájaro,
no duele.
Han pasado años
y las deformidades
se aquietan bajo el sermón de los ancestros.

No duele, pájaro,
no duele.
Que los vivos hiedan a muerto
y deba cederles el saludo,
besarles las mejillas,
tratarles como a iguales,
ignorar su carnaval taxidermista.  

*****

No estoy por encima de ti.
Eres el río bueno,
el manso,
el de los peces blancos,
el de los recuerdos amarillos
de la infancia y el amor
de las familias en verano.

Pero yo
busco la mar abierta,
la tormenta espléndida,
el ritmo que engendra la vida.
Busco la mar abierta,
la que abre las heridas,
la que siembra historia
labrando surco en cicatrices.

No estoy por encima de ti.
Río bueno.
Río de niños.
Río de amantes como ríos.
Yo no entiendo,
yo no sé cómo deciros
que he encontrado el río bueno
y la sed me ha seguido hostigando.
Que he encontrado el río bueno
y he ido más allá,
hacia lo que no tenía sentido
mas la música decía:
Camina que eres carne
y la carne pide.




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