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Retrato falseado de una anciana avulense

Ancianita de lana y lavanda,
un resto de arena encontré.
Sobre baldosas fui saltando
ancianita; a usted hallé.
¿Puedo hacerle una pregunta?
¿Podría abrirse las arrugas
y darme un poco de su arena?
Verá, su arena huele a trigo.
(A mí se me escapa entre los dedos
un polvillo olor coltán).

Ancianita de zapatos ocres
tenga cuidado, es tan pequeña
que cualquiera podría pisarla
sin malas intenciones.
Y no se tome a mal lo de los domingos,
ahora los domingos están para hacer el amor y masturbarse.
(Pero eso mejor no se lo cuento).
El llamar de una campana nos silencia.
- Pero ¿y el progreso?
- Progreso es ver crecer el trigo.

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